Por: Carmen Elena Diaz
En honor al día internacional de la mujer… El Género Como Repertorio Simbólico de lo Femenino y lo Masculino

En el presente ensayo se expondrán algunos argumentos sobre el género como un repertorio simbólico de lo femenino y lo masculino; históricamente este tema ha generado grandes polémicas, trabajos de investigación y una lucha ardua y constante por parte del movimiento feminista en todo el mundo, con la firme decisión de hacer valer los derechos de igualdad de la mujer.
Se debe tener claro que género no es una palabra exclusiva de lo femenino, es por ello que se hace necesario definir: ¿Qué es género? y ¿Qué es sexo?, como una forma de esclarecer los principios básicos que abarca el tema. Se entiende por género la construcción simbólica de un conjunto de características socioculturales, asignadas a las personas a partir del sexo, convirtiendo la diferencia sexual en desigualdad social; cabe destacar, que la diferencia de género no es una cualidad biológica, sino una construcción mental, social y cultural que ha sido elaborada a lo largo de la historia; es decir, ¨genero no es igual a sexo¨, el primer término se refiere a una condición sociocultural y el segundo a una condición biológica.
Dicho de otra manera, se habla de sexo desde el mismo momento de la concepción, cuando biológicamente el embrión tiene un genotipo de cromosomas XX si es mujer y XY si es hombre y desde el nacimiento se determina varón o hembra por la presencia de estos cromosomas y la de sus correspondientes órganos genitales; en el caso del género, históricamente ha sido la sociedad, comenzando por la familia, quien determina lo que el niño o la niña puede vestir (color, diseño), con que juguetes puede jugar, que el hombre no llora porque es el fuerte y las mujeres débiles, que el varón es el que sale a la calle y la mujer es de la casa; estos estereotipos son ejemplos de tantos otros que confinaron al género femenino a tareas exclusivas de la casa:
- Limpiar
- Lavar
- Coser, bordar
- Cocinar
- Cuidar del marido y de los hijos, entre otros.
Además de ello, maltratada física, verbal y psicológicamente y privada de derechos jurídicos, políticos y sociales; aun en la actualidad, la presencia de la mujer en algunos escenarios de la vida y en algunos países del mundo sigue siendo un tabú; con esto no se pretende desconocer, el logro obtenido en esta ardua lucha que ha sido y es, el darle a la mujer el lugar que merece dentro de la sociedad; tanto así que en la actualidad, la mujer ha logrado ocupar espacios que se suponían eran solo para hombres. Y hablando de hombres, se debe saber también que el tema de género no es una característica exclusiva de las féminas, el género masculino también ha tenido un rol muy marcado y determinante, gracias a esa misma sociedad que hoy ha comenzado a respetar la presencia de la mujer en diferentes ámbitos de la vida social y a reconocer su labor como individuo independiente, pensante y capaz.
Históricamente también, al hombre le establecieron sus funciones y rol dentro de la sociedad patriarcal en la que aun se vive; desde que nacen, le es prohibido llorar, jugar con muñecas, usar el color rosado, usar aretes, cocinar, entre otros; por el contrario, fue también confinado a:
- Traer el sustento a la casa
- Casarse
- Tener hijos
- Ser fuerte
- Dominar a la mujer e hijos
- No demostrar ternura
- Ser infiel, entre otros.
Ha pasado mucho tiempo y han ocurrido muchas cosas, para que el hombre actual acepte que puede cumplir con otras actividades que se suponían era exclusivas para la mujer, aunque todavía existan algunos hombres arraigados en el machismo, apegados a la sociedad patriarcal aún latente, existen hombres que cocinan, lavan, cuidan de sus hijos, son colaboradores con los quehaceres de la casa y forman parte de un hogar donde se afloran los sentimientos.
A lo largo de la historia, la sociedad con todas sus estipulaciones, normas o reglas, ha sido responsable de que algunos hombres realizaran actividades distintas a las pautadas por la sociedad, escondiera un carácter amable y gestos delicados por temor a críticas malsanas y ser mal interpretados, así como también ha sido responsable de esconder la participación de la mujer en diferentes hechos ocurridos a lo largo de la historia del mundo.
Si bien es cierto que para convivir en sociedad, se requiere de un orden, estableciendo algunas normas o cumplir con las reglas existentes, es cierto también que es necesario romper con el paradigma del género, demostrándose a mujeres y hombres que las diferencias que conocen y que han vivido no son naturales, haciéndoles entender que si bien hay diferencias son consecuencia de la desigualdad social y de derechos, no la causa. Si se quiere dar un vuelco total al entendimiento de este tema, es inminente desarticular el adoctrinamiento patriarcal al que están sometidas mujeres y hombres, rompiendo con el estereotipo de la debilidad, pasividad y subordinación de la mujer contra la fuerza, dinamismo y jerarquía del hombre.
Desde mi punto de vista, una de las acciones a tomar para romper con este paradigma, que confinan al género femenino y masculino a un determinado conjunto de actividades, es el concientizar, instruir e informar a ambos géneros sobre el tema, demostrando que el género es un principio de organización social, que genera desigualdades y graves problemas a todo el conjunto de relaciones sociales. Cambiar con todo el estereotipo existente es una larga y ardua tarea, debido a que tanto los hombres como las mujeres están acostumbrados a aceptar lo establecido como el deber ser, como lo correcto y lo normal; es por ello, que considero que esta labor debe comenzar a temprana edad, es decir, familia y escuela, como las principales instituciones sociales formadoras y transformadoras del pensamiento humano.